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cronica de una fuga anunciada

CRÓNICA DE UNA FUGA ANUNCIADA
EL PLAN KIRCHNERISTA PARA DEJAR EL PODER ANTES DE JUNIO



 

    "Si perdemos, nos vamos y que Cobos se haga cargo del gobierno". Así, textual, lisa y llanamente lo dijo Emilio Pérsico en declaraciones a dos radios haciendo referencia a las próximas elecciones legislativas.
    Sería muy ingenuo e infantil pensar que el piquetero oficialista haya dicho lo que dijo por su propia cuenta, cuando ya, a esta altura de las circunstancias, todos sabemos que nadie, absolutamente nadie, dice o hace algo sin el consentimiento del presidente de facto, Néstor Kirchner; ni la mismísima Presidente, la supuesta abogada Cristina Fernández.
    Estas declaraciones, que luego fueron publicadas en absolutamente todos los medios, no hacen más que reflejar lo que es un secreto a voces. Los Kirchner saben que en las próximas elecciones les va a ir muy mal, y por consiguiente, se les hará prácticamente imposible seguir manteniendo la escribanía del Congreso Nacional.
    De hecho, lo único que tienen en claro -hablamos del matrimonio presidencial- es que no van a llegar al final del mandato, y su única preocupación es cómo y cuándo dejar el poder.
    Francamente, no es muy difícil adivinarlo, lo difícil es animarse a decirlo.
    Pero veamos un poco el panorama actual. ¿Cómo puede entenderse que cuando la mayor preocupación de la ciudadanía es la inseguridad, seguida de la recesión económica, el gobierno y/o los ministros y/o los legisladores oficialistas ni siquiera hacen caso a estos temas?
    Es realmente llamativo -o no tanto, depende del punto de vista- que debiendo ocuparse de lo que realmente le preocupa a la ciudadanía, el Poder Ejecutivo ponga en el centro de los temas a tratar el adelantamiento de las elecciones y la ley de Radiodifusión.
    No menos llamativo es que ni siquiera hagan el mínimo esfuerzo por tratar de solucionar el conflicto con los productores agropecuarios, que nuevamente está volviendo a la misma situación que hace exactamente un año atrás. ¡Pasó un año y no fueron capaces de solucionar un conflicto con uno de los sectores que más ingresos genera!
    Es realmente difícil tratar de entender toda esta situación, pero no es tan difícil explicarla si nos metemos en el criterio de NK.
    Como ya dijimos, es sabido que en las próximas elecciones al oficialismo le va a ir muy mal; por consiguiente, le será muy difícil manejar muchas situaciones. El poder político se les esfumará y, lo que es peor, no van a tener la disponibilidad de recursos económicos -léase caja- que tuvieron hasta el año pasado para manejar las voluntades de intendentes y gobernadores, por lo tanto, la situación se complicará de manera geométrica.
    Néstor Kirchner no es una persona que se anda con chiquitas, y ya sabemos que le gusta jugar fuerte, podríamos decir a todo o nada, y eso es lo que está haciendo.
    De ahí se desprende el adelantamiento de las elecciones, puesto que en octubre la situación económica, política y social será mas compleja que en junio, los recursos económicos menores, más el agravante de las sucesivas derrotas provinciales como en Catamarca más la posible fuga de más legisladores kirchneristas y, por último pero no menos importante, evitar la posible reforma del voto por boleta única.
    A Kirchner le queda una sola posibilidad, y es mantener la cantidad de diputados y senadores para poder legalizar, de alguna manera, hechos inentendibles, como por ejemplo no dar quórum para tratar las retenciones, y distraer a la opinión pública, con temas como ocuparse, justo ahora, de la ley de Radiodifusión.
    Lo concreto es que la posibilidad de mantener esa mayoría en el congreso es muy remota, y lo que si es cierto es que el plan B es la renuncia y entregar el mando a Cobos.
    Lógicamente, por algo quieren que Cobos renuncie, ya que de esta manera el mando lo tendría quien ocupe su lugar, o sea José Pampuro, y así poder tener el beneficio de "arreglar", en el lapso hasta las próximas elecciones presidenciales, la situación judicial que les caerá sobre sus espaldas. Por eso, ante la negativa de la renuncia de Julio Cobos, la única preocupación hoy por hoy del matrimonio Kirchner es ver cómo abandonan el país para evitar ir presos. Tengamos en cuenta que, una vez que el Frente para la Victoria no maneje más el poder judicial, las causas les lloverán, literalmente, y serán investigados desde los ya emblemáticos Fondos de Santa Cruz hasta el enriquecimiento ilícito por la compra de tierras en El Calafate, pasando por el falso título de abogada de Cristina, el caso Skanka, la bolsa de Felisa Micheli, los fusiles FAL de Nilda Garré, los manejos de los fondos de Julio de Vido, el enriquecimiento del ex chofer de Néstor -y hoy empresario- Rudy Ulloa, etc.
    Seguramente muchos pensarán, como nuestro buen amigo Aníbal Fernández, que desde este periódico somos golpistas o desestabilizadores, como ya nos han acusado, pero lamentablemente lo que decimos no son más que datos extraídos de la realidad, de hecho, según nos confirmó off the record un importante funcionario que revista en Casa de Gobierno, ya es un hecho que luego de la renuncia de Cristina el matrimonio Kirchner iría a Venezuela para tener protección jurídica.
    Como dijo Pérsico, "si no ganamos nos vamos", pero en realidad, lo que se baraja hoy en las más altas esferas del poder es que es muy difícil llegar a las elecciones de junio, y ni hablar de llegar a octubre.
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Alfonsín

Alfonsín

Por Pepe Eliaschev

Las necrológicas dan por cierto que alguien murió. Yo no sé hoy si éste es el caso. En rigor de verdad, todo lo que digo lo podría decir ahora como lo podría haber dicho antes, como lo podría decir mañana.

 

Él me hizo volver. Cuando ganó, me di cuenta de que mi exilio había terminado. Me di cuenta de que si hubieran ganado los otros, los peronistas, hubiera habido auto amnistía de los militares. No hubiera habido juntas militares juzgadas. Por eso, cuando ganó, asumió el poder y lo primero que hizo fue juzgar a las juntas, me di cuenta de que la larga década del exilio llegaba a su fin.

Y cuando ya estuvimos acá, me sacó a la calle. Raúl Alfonsín convocó a la gente a la Plaza de Mayo cuando a la República la acechaba un golpe militar de ultra derecha, un golpe militar que cosechaba solidaridades imprevisibles. Afortunadamente, el país democrático, incluyendo muchos notables justicialistas, se agrupó en el balcón de la Casa Rosada para detener la asonada golpista.

Es el hombre que me costó entender, como a tantos coetáneos. Lo hablé entonces, y lo hablé luego muchísimas veces, cara a cara y a solas con él, mirándolo a los ojos, así como él siempre me ha sostenido la mirada. "¿Por qué lo hizo?", le preguntaba. Jamás me hubiera sido posible tutearlo. Siempre le he dicho "Doctor". Porque es un doctor. Siempre le he dicho "Doctor Alfonsín".

Estaba convencido, y siguió convencido hasta último momento, que era indispensable evitar el derramamiento de sangre. Él sabía, y él lo supo en Campo de Mayo, que si algún tipo de gesto la democracia no producía, lo que se había conquistado, lo que se había recuperado, se desintegraría.

Me costó también entenderlo cuando pactó. ¿Por qué lo hizo? Muchos se lo preguntamos. Con una paciencia infinita, Alfonsín lo explicó una y otra vez, y encima lo dejó por escrito en un libro formidable e imprescindible para los jóvenes, que se llama "Memoria política". Estaba convencido de que era la única manera de encuadrar a un hombre cuyo apetito de poder era voraz, Carlos Menem.

Pero Alfonsín también es el hombre que transgredió. Transgredió mucho más de lo que muchos imaginan, en un momento en donde nadie transgredía nada. Por eso fue combatido por izquierda y por derecha. Por eso desde la izquierda lo corrían con el Fondo Monetario Internacional, y hubo un grupo de alucinados demenciales, finalmente homicidas, que fue a por un cuartel, dejando un saldo de 40 muertos.

Pero la derecha lo odiaba. La Sociedad Rural le dio vuelta la cara en Palermo. La Iglesia Católica Apostólica Romana, aún cuando había gente de probada convicción católica en el gobierno de Alfonsín, le hizo la vida imposible con la ley de divorcio, que hoy es prácticamente una antigualla.

Le cantó las cuarenta en la cara a Ronald Reagan en los jardines de la Casa Blanca, por eso fue recelado. Porque la política exterior de Alfonsín propugnaba la paz en Centroamérica. Estaba en contra del intento subversivo contra la Nicaragua sandinista. Argentina fue un país clave en el Grupo Contadora.

Es el hombre que se ha jugado por el sistema, siempre. Tuvo muy en claro que lo único que no era negociable era la democracia y la separación de poderes. Por eso, cuando en el '89 el peronismo vociferaba "Cuando usted disponga, ahí llegamos", prefirió irse antes, y evitar que estallara el país. Pidió diálogo en todo momento, y a menudo no lo consiguió, sobre todo en los últimos años.

Hace mucho tiempo que Raúl Alfonsín es un indispensable. Un hombre que por méritos propios, por tenacidad, por patriotismo y por nobleza personal, tenía y tiene la talla de un estadista. Él pensó, y sabía, que la Argentina tenía que salir de la Capital Federal en algún momento. Por eso habló de Viedma. Lo calificaron de loco, de alucinado, de psicópata: "¿Trasladar la Capital?". No se equivocaba: hoy, como ayer, como mañana, seguirá siendo estratégico. Por eso hizo un Congreso Pedagógico, porque consideraba que era indispensable debatir a fondo, qué educación queremos para los chicos.

Y sobre todo, es el hombre que, a 72 horas de haber asumido la presidencia de la Nación, con las Fuerzas Armadas intactas, con los servicios de inteligencia de las juntas intactos, con la entera estructura del genocidio en su lugar, firmó el decreto de enjuiciamiento a las juntas militares y también a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. Todos ellos tuvieron la posibilidad de defenderse. La Justicia, con enorme rapidez, pese a que apenas hacía horas habíamos salido de la dictadura, terminó con el paradigmático Nunca Más, un ejemplo para el mundo, un caso sin precedentes.

No descolgó cuadros del Colegio Militar, no vociferó contra gente impotente, no cazó leones en el zoológico. Por eso, así lo trataron los carapintadas.

Éste es el Alfonsín que yo recuerdo.

El que siempre recordaré.

Un hombre de una infinita bondad.

Un hombre que me hizo volver, a mí, y a mis seres queridos.

El hombre que fundó la democracia argentina.

El hombre al que no quisieron escuchar los actuales gobernantes, cada vez que les pidió que se bajaran de la soberbia y que aprendieran a dialogar.

Con Alfonsín o sin Alfonsín, aunque estará siempre con nosotros, ojalá que los que ahora tienen poder aprendan la lección y se bajen del caballo.

Y aprendan que un estadista es un hombre que hizo, que dijo y que dejó, lo que hizo, dijo y dejó Raúl Alfonsín.

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Raúl Ricardo Alfonsin. El padre de la Democracia Argentina

Vida y obra de Alfonsín, el presidente de la democracia.


Raúl Ricardo Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927 en la localidad bonaerense de Chascomús, como el mayor de los seis hijos de Raúl Serafín, un comerciante minorista de orígen español, y de Ana María Foulkes, descendiente de alemanes. Estudió en la Escuela Normal Regional de Chascomús y en el Liceo Militar General San Martín, donde tuvo como compañeros de clase a los futuros dictadores Jorge Rafael Videla y Leopoldo Fortunato Galtieri.

En 1949 se casó con María Lorenza Barreneche, con quien luego tendría seis hijos: Raúl Felipe, Ana María, Ricardo Luis, Marcela, María Inés y Javier Ignacio. Al año siguiente, en 1950, se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata. Fue el mismo año en el que comenzó a militar en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical.

Sobre el ocaso del primer gobierno peronista, en 1954, fue electo concejal por Chascomús, pero al año siguiente lo metió preso la Revolución Libertadora. Durante los mandatos de los presidentes radicales Arturo Frondizi y Arturo Umberto Illia pasó primero de diputado provincial, a diputado nacional, a Vicepresidente de bloque y terminó presidiendo el Comité bonaerense de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Por reabrir el comité provincial en 1966, en plena dictadura de Juan Carlos Onganía, estuvo preso un breve tiempo.


Sin embargo, sólo comenzó a destacarse en política a principios de los '70, cuando creó el Movimiento de Renovación y Cambio. Se trataba una línea del radicalismo apoyada por la militancia universitaria, con una propuesta socialdemocráta, nacional y popular, pero alejada del peronismo y de la violencia política. Allí conoció a muchos radicales que luego serían célebres, como Federico Storani, Leopoldo Moreau y Enrique "Coti" Nosiglia.


Alfonsín perdió la interna con Ricardo Balbín, aunque consiguió la banca de diputado una vez más en 1973. Con el aumento de la violencia del gobierno de Perón e Isabel, fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Desde allí, en su rol de abogado, defendió a opositores políticos perseguidos y presentó habeas corpus por los desaparecidos, lo que implicaba poner en riesgo su propia vida.


También fue uno de los pocos que se opuso a la Guerra de Malvinas que marcó el principio del fin de la última dictadura militar, lo cual comenzó a cimentar su popularidad: Alfonsín arrasó primero en la interna contra Fernando De la Rua, y el 30 de octubre de 1983 se impuso al candidato peronista Ítalo Luder con el 51,7% de los votos contra el 40% del PJ.


Ni bien comenzó su gobierno, como había prometido en campaña, anuló la autoamnistía dictada por los militares y creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a fin de investigar los crímenes cometidos por las tres juntas de la dictadura. En 1984 se publicó Nunca Más, el informe de dicha investigación, y a fines del año siguiente se condenó a cinco mandatarios militares a penas que iban de cuatro años a la reclusión perpetua.


Lo que fue en un principio la principal fortaleza de su gestión, terminaría siendo su mayor debilidad.
La amenaza de golpe de estado de los militares era constante y lo obligó a firmar la ley de Punto Final, pero no fue suficiente: ante el levantamiento carapintada de Semana Santa de 1987 se vio sin apoyo militar alguno, y para evitar una guerra civil debió promover la ley de Obediencia Debida. Fue el "Felices Pascuas" y el comienzo del declive de su gobierno.


Sin embargo, fue la economía que terminó de sepultar a Alfonsín. Los buenos comienzos del Plan Austral quedaron opacados por la creciente inflación y la falta de fondos estatales. La oposición del peronismo y del propio radicalismo le impidió emprender las privatizaciones que luego se harían en los '90.


El Plan Primavera fue un último manotazo de ahogado que terminó hundido entre la hiperinflación, la corrida contra el dólar, el aumento de la pobreza y los saqueos. Las elecciones presidenciales se adelantaron al 14 de mayo de 1989 y Alfonsín renunció antes de tiempo, el 9 de julio, para ceder lugar al ganador Carlos Saúl Menem.

La debilidad electoral del radicalismo lo obligó a acordar el Pacto de Olivos con Menem, que permitió la reforma constitucional de 1994 y la posterior reelección presidencial. Para enfrentar la creciente popularidad del menemismo fue el principal impulsor de la Alianza entre la UCR y el FREPASO. Si bien al principio apoyó la unidad del gobierno de De la Rua, se fue distanciando a medida que entraba en el caos de 2001. Ese mismo año fue electo senador por la provincia de Buenos Aires, y votó la presidencia provisional de Eduardo Duhalde.


Desde entonces se dedicó a preservar su salud (sufrió un accidente automovilístico en 1999) y a bregar por la reconstrucción del radicalismo. Fue el protagonista principal del  25º aniversario del retorno a la democracia, una palabra que  ya no se puede separar de su nombre. Queda como parte de su herencia, al igual que el juicio a las juntas, la ley de divorcio vincular o el reconocimiento de la deuda externa.

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Crisis Mundial... desde otra perspectiva

Crisis Mundial... desde otra perspectiva / Gabriel García Márquez


"Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: 'No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo'.
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: 'Te apuesto un euro a que no la haces'. Todos se ríen. El se ríe.
Tira la carambola y no la hace. Paga su euro y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla,
Y él contesta:'es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo'.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado el euro regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su euro le dice: Le gané este euro a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
¿Y por qué es un tonto?,
Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
Una pariente que estaba oyendo esto y va a comprar carne y le dice al carnicero: 'Déme un kilo de carne', y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado'.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: 'mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas'.
Entonces la vieja responde: 'Tengo varios hijos, mejor déme cuatro kilos...'
Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice: ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor! Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy.
Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: 'Hay un pajarito en la plaza'. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
Pero señores, dice uno siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero nunca a esta hora. Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy. Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.
Hasta que todos dicen: 'Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos'. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: 'Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa', y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: ¿Viste m'hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?
Esto es lo que en sociología llaman "la profecía autocumplida" o "el efecto Pigmalión".
Por eso: No hagas caso del rumor. No seas un instrumento para crear el caos. Lo negativo atrae a lo negativo
Sé POSITIVO. Tratemos de construir con visión de futuro y no de destruir lo que tenemos.

"SI SEGUIMOS HABLANDO Y PENSANDO EN LA CRISIS, INDUDABLEMENTE ÉSTA SE HARÁ MÁS FUERTE" PENSEMOS POSITIVAMENTE Y TRATEMOS DE MANTENER NUESTRAS MENTES SIEMPRE POSITIVAS, SI HEMOS LOGRADO SOBREVIVIR A MUCHAS CATÁSTROFES Y HEMOS SALIDO SIEMPRE ADELANTE, POR QUÉ ESTRESARNOS AHORA??

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Manual de consulta,


FRASES DEL RABINO BERGMAN
 
 
1.- Cuando vivimos en democracia, los derechos humanos no se
 reivindican, se cumplen
 
2.- No estamos aquí para solucionar el tema de la seguridad, porque no
 nos corresponde
 
3.- No hay que confundir el legado de Perón, con "la locura de Nerón"
 
4.- Llamamos a los jóvenes para que en junio, hagan estallar de votos
 las urnas. Que voten, participen y aprendan a votar, porque lo que
 tenemos no lo padecemos porque "lo mandaron", lo tenemos porque
 "lo elegimos" nosotros mismos.
 
5.- Hay República después de Néstor, depende de vos, que participes,
 que dejes de dormir la siesta y te hagas ciudadano
 
6.- No nos dejemos dominar por la prepotencia. Confiamos en que los
 humildes, abran sus manos y reciban lo que les dan, pero no entreguen
 el voto ni la dignidad
 
7.- Nos solidarizamos con nuestros hermanos del campo, que trabajan de
 sol a sol para el bien de la Nación
 
8.- Hay que respetar las reglas de juego republicanas, no tenemos
 independencia de poderes; nuestros representantes en el Congreso
 están reducidos a una escribanía deliberativa que solamente trata lo
 que les encargan
 
9.- Hoy me siento mas cubierto y protegido por la Iglesia Católica,
 que por las instituciones de mi propia comunidad judía que
 consideran peligroso tener a un judío descarriado
 
10.- A los judíos nos gusta pasar inadvertidos y si las cosas se ponen
 difíciles, enseguida pensamos en volver a Israel. Pero es
 perpetuar el paradigma de ghetto; es como estar en un lado y a la
 vez no estar en ninguno. Debemos elegir: o somos un ghetto, o somos
 ciudadanos. Si somos ciudadanos argentinos, debemos comprometernos
 con la agenda del país al que pertenecemos y compartir su destino
 
11.- A veces me preguntan si me voy a postular. Les contesto que los
 argentinos confunden la política con la política partidaria, pero
 ocurre que hay una política ciudadana en la que todos debemos
 comprometernos, se trata de una dimensión imprescindible para
 vivir en el estado de derecho. Pero llegado el caso, si los
 valores de la Constitución estuvieran en serio riesgo, lo
 consideraría. No me siento parte de los religiosos que quieren actuar
 en política, sino de los ciudadanos que no pueden sentarse de brazos
 cruzados, mirando como espectadores, una realidad que nos atraviesa.
 Esto ya sucedió y lo estamos pagando muy caro
 
12.- En una democracia madura y con un Parlamento funcionando, la
 lógica es que todos estos temas se discuten entre los Partidos. En
 todo caso, lo que los representantes de los credos, tendríamos
 que decir sería irrelevante. Pero cuando las religiones y los
 ciudadanos tienen que salir como últimas líneas de defensa, como el
 caso de Blumberg, es que el sistema republicano ha colapsado y no
 funciona más.
 
13.- Cuando uno tiene vocación de perpetuarse, perdió la vocación de
 servicio y eso asegura el uso abusivo del poder sobre todo cuando
 se usa el dinero para eliminar la oposición. Cuando se llega a esa
 instancia estamos en un grado de corrupción del pacto político
 inicial propuesto. Cuando el poder está por encima de la ley, colapsa
 la República.
 Cuando tiene la manera de reformar la Constitución para reelegirse
 indefinidamente en un sistema clientelista y encima con una Caja,
 puede comprar voluntades y no sólo intendentes, sino también de
 clientes que son votos.
 
14.- Van a ver que cuando uno tiene un síndrome de abstinencia, porque
 no tiene opositores que comerse, los fabrica. No es justo ni
 lícito calificar a los religiosos como opositores porque disienten,
 ni tampoco a ciudadanos que resisten desde la participación cívica que
 el estado de derecho les otorga. Enseguida que alguien opina distinto
 se convierte en traidor y opositor. Es el estilo del Presidente, un
 estilo que requiere que haya oposición y luego busca los medios para
 deglutirla. Claro que eso lo que provoca es más hambre de poder
 demencial.

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A 33 Años, verdad, justicia y castigo




"Vos me estás mirando y yo voy a caer,

colgado en tu sién.

vos me estás mirando y yo voy a caer.
                  
  no me ves pero ahí voy
                         a buscar tu prisión
                                             de llaves que sólo cierran"...

Arte Visual para comprender la

Desaparición Forzada de Personas....

 


   


COMPARTO CON USTEDES ESTE EXCELENTE TRABAJO DEL FOTÓGRAFO GUSTAVO GERMANO, GRACIAS POR DIFUNDIR.    


"no ves pero ahí voy a encontrar tu prisión.

y la bruma rebota siempre hacia aquí"




"espuma de miedo,

viejo apagón,
y la bruma rebota, siempre hacia aquí".









"solo voy a volver
siempre me varás caer

y cuando regrese de este vuelo eterno"




solo verás en mí
siempre através de mí
de un paisaje de espanto así
Y el nylon abrió
sus alas por mí... ahora solo veo el viento







Juntas. La típica foto de los años 70 con las chicas en el barrio.


Sola. La sobreviviente junto a lo que ahora es una pura ausencia.




 
Cuatro hermanos.Gustavo,Guillermo,Diego y Eduardo Germano.





Grupo de amigos en 1971.Hoy faltan dos.

y el nylo abrió sus alas en mí


tu cara se borra
                      se tiñe de gris

 
Raul y su hemano Manuel con sus novias en 1973.




 
Laura con sus padres en 1976.






 





 
.

serás una piedra sola...
"te desprendes de mí,
                               yo me quedo en vos"...


 1976-24 de Marzo-2009
A 33 años del ultimo Golpe de Estado

Ni olvido ni perdon....
CASTIGO A LOS GENOCIDAS

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La coparticipación del conflicto con el campo


 

Administrar en la abundancia es más fácil que administrar en la escasez. Esa es una verdad indiscutible del filósofo Pero Grullo. El recrudecimiento del interminable conflicto con el sector agropecuario resulta un claro ejemplo de ello. Cuando todo era abundancia, el Gobierno era popular entre los chacareros que lo votaban, y la soja era algo más que un yuyito. Ahora, las cosas han cambiado. Kirchner ya no es rubio de ojos celestes y Buzzi es parte de la patronal agropecuaria.
Dicho sector enfrenta una fuerte caída de su rentabilidad, dado el nivel de precios netos, el costo de los insumos y las condiciones climáticas.
En ese contexto, lo que reclaman los productores es una mejora del precio neto que reciben. Este precio depende del internacional, del tipo de cambio -aunque bastante menos porque la mayoría de los insumos se ajustan por el valor del dólar- y de los impuestos -retenciones que se pagan-.
El precio internacional de todos los productos, dada la crisis global, cayó.
El tipo de cambio real -dólar menos inflación- que afecta la incidencia de los insumos locales -trabajo, fundamentalmente-, también.
La única variable de ajuste, por lo tanto, son las retenciones a la exportación que reducen el monto que reciben los productores. De manera que, más allá de mejoras marginales, relacionadas con acceso a los mercados de exportación, eliminación de restricciones burocráticas, y algunos subsidios menores, cuando el Gobierno dice "de las retenciones no se habla", dice en castellano básico: "no hay más plata para ustedes".
O, alternativamente, "tendrán menos incentivos para producir", lo que puede significar, en zonas marginales no producir, directamente, y en zonas muy productivas, una menor producción. Al final del día, habrá menos producción a la que cobrarle el mismo impuesto. Ya dije, desde estas líneas, que lo que el campo necesitaba, al igual que el resto de los sectores, eran políticas y no negociación.
Pero pensando en la negociación, el campo se sentó a la mesa a mejorar su rentabilidad y el Gobierno a convencerlos de que tienen que seguir pagando los mismos impuestos que cuando los precios internacionales volaban y el dólar, en la Argentina, era caro.
Porque el Gobierno necesita plata para pagar su propio exceso de gastos y financiar la campaña electoral, allí donde están los votos, que no es precisamente en el campo.
En ese contexto, la negociación no tiene salida.
Y más ahora, que el Gobierno nacional aceptó repartir entre $ 5 mil y $ 6 mil millones, provenientes del impuesto a la exportación de soja, con las provincias que adhieran a este régimen automático de reparto y que decidan compartirlo, además, con sus respectivas intendencias.
Reparto a todas luces político, dado que, si bien este mecanismo es menos discrecional que el típicamente usado por el sistema K de gobierno, en donde el reparto se decide en reuniones en Olivos, suma a la "batalla contra el campo" a gobernadores e intendentes que, cuando reclamen plata, recibirán por respuesta: "convenzan a los productores para que vendan la soja y liberen las rutas".
Además, favorece claramente a la Provincia de Buenos Aires, que recibe el doble de fondos que el resto de las provincias sojeras, como Córdoba y Santa Fe (por el coeficiente de coparticipación), además de favorecer a las provincias no sojeras que cobran sin producir el yuyito.
Por otra parte, para el Gobierno nacional no hay mucho "sacrificio". En primer lugar, porque ahora ya le transfiere a las provincias, para obras y de manera discrecional, un monto similar, de manera que reducirá ese monto y lo reemplazará por el nuevo sistema.
Segundo, porque las provincias este año ya iban camino a un déficit de más de 10.000 millones de pesos del que se tendrá que hacer cargo, como prestamista de última instancia, la Nación. Obviamente, después de las elecciones, una devaluación y hasta la posibilidad de usar cuasimonedas pueden cambiar todos los números.
No hay rebaja de impuesto para el sector productor de soja. Y ahora, no sólo se les coparticipa a los gobernadores e intendentes parte de la plata de dicho impuesto, sino que, también, se les coparticipa el conflicto para que no se puedan sumar a la protesta. De paso, se tapa parte del agujero fiscal provincial, a la espera de que, después de las elecciones, la vida sea más fácil para las arcas del Estado nacional y los provinciales.
Muchachos, un pedido: basta de construir tantas escuelas y hospitales. ¡No hay más lugar en el país para ponerlos!.

Comentario escrito por Enrique Szewach en el diario Perfil

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La política del rencor

La política del rencor

 

Dos de los cuatro presidentes de las entidades agropecuarias están amenazados. Líderes rurales denunciaron que hubo "infiltrados" y "encapuchados" en los forcejeos en las rutas entre camioneros y productores. Según el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, algunos productores fueron agredidos a trompadas por camioneros. "La paciencia de nuestra gente es enorme, pero no infinita", advirtió. Un diputado del oficialismo acusó a un dirigente agrario de haberlo amenazado. Intendentes del corazón sojero del país, sobre todo de Santa Fe, vienen anticipando que la tensión social está al borde del estallido. Argumentaron que al conflicto del Gobierno con el campo se le sumó en los últimos tiempos su propia consecuencia: la actividad económica del país está moribunda, incluidos el comercio y la industria.
En ese contexto, los obispos de la Iglesia argentina manifestaron ayer su preocupación (por boca de su vocero oficial, Jorge Oesterheld) de la existencia de una "paz social alterada". Puede ser la primera manifestación pública sobre esa inquietud, pero antes algunos obispos habían protagonizado hechos concretos que expresaron, más cabalmente aun, el temor de los religiosos ante un clima de excesiva crispación pública.
En efecto, a mediados de febrero, un alto exponente de la dirigencia católica se reunió con un funcionario estrechamente vinculado al matrimonio presidencial. Le transmitió la intranquilidad de la conducción de la Iglesia por los síntomas incontrastables de turbación social y le ofreció una mediación para reconstruir un clima de diálogo entre los distintos exponentes de la vida política y social del país. El interlocutor oficial se manifestó impotente ante una certeza: "Kirchner cree que esas cosas son propias de Duhalde y de su época. Nunca aceptará la propuesta".
Desde entonces hasta ahora han sucedido muchas cosas. La última de ellas ha sido el anuncio de que se repartirá el 30 por ciento de las retenciones a la soja entre todas las gobernaciones y municipios del país. Los productores se convencieron entonces de que ni siquiera la necesidad obliga al Gobierno a ser inflexible. Creyeron comprobar, además, de que la administración sólo quiere fastidiar al campo y aplicarle la venganza por la vieja derrota en el Senado, en julio pasado.
El Gobierno trató de dividir la política de los ruralistas, pero provocó también la fragmentación de la propia política. "La provincia de Santa Cruz y La Matanza nunca vieron una hoja de soja", se ofuscaron funcionarios políticos del interior bonaerense y santafecino ante la perspectiva de que la provincia presidencial y el principal municipio kirchnerista del conurbano cobren también coparticipación por las retenciones a la soja.
Un acto de presión insoportable para los gobernadores fue la condición de que deben adherir explícitamente al fondo de coparticipación de las retenciones a la soja. ¿Qué gobernador podría rechazar en las actuales condiciones económicas la recepción de nuevos recursos? No tienen problemas los gobernadores de provincias que no cultivan soja. Pero los de las provincias sojeras tienen más de un problema: no pueden decir que no, pero deben resistir una fuerte presión de productores y de otros sectores sociales para resistir la política agropecuaria del gobierno federal.
La división política desciende hacia las propias sociedades de esos pueblos y provincias sojeras, que recelan de los manejos políticos de los Kirchner para afectar a los ruralistas. Los intendentes de las zonas rurales, aun los peronistas, se están poniendo a la cabeza de tales insurrecciones. ¿Qué es todo eso si no una potencial alteración de la paz social?
Cualquier interlocutor de Olivos suele confesar que dentro de la residencia de los presidentes sólo se perciben resentimiento y rencor cuando algún parroquiano plantea, tímidamente, el conflicto con el campo. La Iglesia, que suele tener una fina sensibilidad para captar esas pasiones, advirtió ayer sobre la existencia de "resentimientos que serán difíciles de superar". No nombró a Kirchner, pero lo aludió casi de manera inconfundible. Seguramente refirió también al clima de rencor hacia el Gobierno que exudan los productores que reclaman al costado de las rutas.
Otro foco de potencial conflicto es el de la creciente pobreza, un problema que ni siquiera ha sido asumido en su real dimensión por el Gobierno. La medición oficial del Indec señaló un descenso en el número de pobres, una novedad que sólo pueden imaginar los funcionarios que viven en un mundo que no es éste. Sólo hace falta salir a la calle para comprobar que los pobres son cada vez más. El Indec está convirtiendo a la Argentina en un país con datos más falsos que los más pobres y retrasados países de Africa.
El jefe de la Iglesia argentina, el cardenal Jorge Bergoglio, denunció hace poco en Roma, ante el propio Papa, el "escándalo de la pobreza y de la exclusión social" en el país. Por esa puerta, quizás, ingresarán los obispos para abordar el tema de la inseguridad, que se ha erigido, aún en medio de extendidos temores económicos, en el principal tema de preocupación social.
Varios obispos argentinos vienen denunciando desde hace mucho tiempo a una dirigencia política incapaz de resolver la catástrofe de la miseria que se abatió sobre vastos sectores sociales. La marginación social no es la única causa de la inseguridad, pero es una de ellas. En la intimidad de muchos políticos y religiosos se concluye que la pobreza es una desgracia funcional para la permanencia de una vieja dirigencia política, ya varias veces reciclada.
Inseguridad. Pobreza. Conflicto perpetuo con el campo. Aparición de innominados provocadores en escenario cargados de tensión. Hombres amenazados en medio de un litigio con el Gobierno. Discursos oficiales, sobre todo los de Néstor Kirchner, que destilan ráfagas de confrontación y de violencia. El diálogo concebido no como un arte de la política, sino como una inadmisible concesión del derrotado. El cuadro por sí solo es la definición misma de una paz social seriamente alterada.

Comentario escrito por Joaquín Morales Solá en el diario La Nación

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No hay vacuna contra la miseria

No hay vacuna contra la miseria

 

La peor epidemia es la que no se quiere ver. En la Argentina del crecimiento macroeconómico, trece mil personas se enferman y un millar se muere todos los años a causa de la tuberculosis. Una enfermedad a la que Robert Koch le sacó la ficha a mediados del siglo XIX, cuando descubrió el bacilo que la transmitía a los seres humanos. Lo que este alemán de calva prominente y barba puntiaguda no imaginó es que toda su ciencia no iba a alcanzar para combatir a los verdaderos responsables de estas enfermedades. "Frente a la miseria, la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, las bacterias y los virus, como causas de enfermedad, son unas pobres causas", dijo alguna vez Ramón Carrillo, aquel ministro de los dos primeros gobiernos peronistas, que hizo por la salud pública más que todos sus sucesores juntos. Y cuánta razón tenía.
En la Argentina, 5 millones de chicos menores de 17 años son pobres y 1.700.000 son indigentes. La desigualdad es tan grande que la mortalidad infantil nacional es de 12,9 menores de un año fallecidos cada 1.000 nacidos vivos, pero en Formosa es de 24,2, comparable con la de Cabo Verde (África) (25), Turquía (24) u Honduras (23). Un bebé formoseño tiene más probabilidades de morir que si hubiera nacido en el territorio palestino ocupado (20).
La biología no explica esas cifras. "La nefasta combinación de políticas económicas deficientes y una mala gestión de los recursos es responsable en gran medida de que la mayoría de la población del mundo no goce del grado de buena salud que sería biológicamente posible", aseguró la Organización Mundial de la Salud en un reciente documento. Allí se señala: "La causa de muchas enfermedades no es la falta de antibióticos, sino la suciedad del agua, y las fuerzas políticas, sociales y económicas que no logran proporcionar agua limpia para todos; la causa de las cardiopatías no es la carencia de unidades de atención coronaria, sino el modo de vida de la población, que está configurado por el entorno en que vive; la obesidad no es culpa de un vicio personal, sino de la excesiva disponibilidad de alimentos ricos en grasas y azúcares".
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aparecieron veinticuatro nuevas villas miseria con una población estimada en 12 mil personas.
En 2001 había 109.000 personas que vivían en villas. Menos de un decenio después, ya suman 168.000.
Tres de cada diez porteños no cuenta con ninguna cobertura de salud: ni obra social, ni PAMI, ni prepagas. Los sectores más desatendidos se encuentran geográficamente en el sur de la ciudad, donde también se ubica el 72% de las villas de emergencia.
"Donde hay más pobres y marginados, la tuberculosis hace más estragos que en los lugares donde existe un mejor desarrollo económico y social. Pero esto no quiere decir que una buena situación socioeconómica signifique una vacuna contra la enfermedad. Porque la tuberculosis entra al Barrio Norte traída por personas que la arrastran desde su medio ambiente. Hay que tener cuidado con eso porque nadie es inmune a contraer tuberculosis", explica el doctor Luis González Montaner, que es profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y una de las voces más autorizadas para hablar de este tema. "Nuestras estadísticas son relativamente confiables porque hay un infrarregistro de casos. Pero igualmente para nosotros es una cifra alta. Tenemos entre 13.000 y 14.000 infectados nuevos por año. Y un tercio de la población está infectada", agrega el especialista.
A este escenario hay que sumarle la reaparición del dengue hemorrágico en el Noroeste argentino, con el registro de al menos tres muertes ocurridas en las últimas semanas; del hantavirus, que llegó para quedarse en la provincia de Buenos Aires, donde ya produjo varios fallecimientos, y de la leishmaniasis, otra enfermedad transmitida por animales, que reemergió fundamentalmente en el Litoral argentino.
Esto completa un cuadro sanitario preocupante ante el cual poco pueden hacer médicos, enfermeras y auxiliares. Porque ellos están capacitados para combatir microbios, parásitos, virus y bacterias. Pero todavía no tienen una vacuna contra la miseria.

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Viva la muerte....

¡VIVA LA MUERTE!


El 12 de octubre de 1936, Miguel de Unamuno exponía en la Universidad de Salamanca. Eran momentos complicados. Su discurso se vio interrumpido por el grito de "¡viva la muerte!" y luego una andanada de insultos. Un grupo importante de personajes con camisas azules se pone de pie y hace el saludo fascista. El responsable del grito que definirá para siempre la teoría y praxis del fascismo es el general José Millán Astray. Alguien dice allí, refiriéndose a Cataluña y al país Vasco como un cáncer en el cuerpo de la nación, agregando: "El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos". Más claro, imposible. Eso mismo significaba el "¡viva la muerte!". Francisco Franco se encargaría de demostrarlo.
Mañana, cuando falten apenas seis días para que se conmemore un nuevo aniversario del golpe de estado más salvaje y asesino de la historia de muestra patria, sectores de ultraderecha y de la clase media embrutecida por el miedo inoculado por los Medios masivos de comunicación, marcharán a la Plaza de Mayo en apoyo a las declaraciones de la envejecida diva Susana Giménez y otros famosos de pelaje variado sobre la conveniencia de instaurar en nuestro país la pena capital.
Este grupo de personas, debe quedar bien claro, saldrán mañana a pedirle al Estado argentino que mate para que ellos se sientan seguros. Fogoneados por varios canales y diarios, y comandados por dos punteros políticos del candidato De Narváez, casualmente dueño del multimedios de la inseguridad, tema en el que, casualmente también, este candidato basa su campaña electoral. Marchan al grito de "¡viva la muerte!", pero para los otros. Para que no tengan que vivir, como dijo Tinelli, prisioneros en sus countrys, mientras los chorros están libres, chochos de la vida, allá en sus villas miseria.
No sé si alguna vez tuvo lugar en nuestro país un reclamo semejante. Un expreso y abierto pedido de muerte al otro, al pobre, al diferente. El nuestro es un país que trazó con sangre su historia. Las interminables guerras civiles, el genocidio roquista de nuestros indígenas, la Semana Trágica, los fusilamientos de la Patagonia, el bombardeo de Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, Trelew, la ESMA, el Olimpo, y demasiados etcéteras. Todo esto jalona una historia de violencia que poco y nada tiene que ver con los episodios de criminalidad a los que los Medios transformaron en el Apocalipsis. En el drama nacional.
El drama nacional no lo muestran los medios: la cantidad de chicos que mueren todos los días por causas evitables, pobres de toda pobreza, perdidos para siempre por obra y gracia de un sistema ideológico que se instauró para que personas como Susana Giménez y Tinelli gocen de sus infinitas riquezas y que aún no ha podido ser erradicado. Esos pibes mueren para que esta gente siga facturando. Y si no mueren por enfermedad, hambre o violencia, allí estarán los divos televisivos para pedir su muerte legal, cuando hayan crecido lo suficiente como para ser una amenaza.
Mañana marchan a pedir la muerte, reviviendo esa vieja costumbre de la clase media que puso a Videla y Massera en el poder. Y allí estarán los Medios, igual que en 1976.
Seamos justos. En algo tenía razón Susana, al fin y al cabo: había dinosaurios vivos.